El tráfico ilícito de bienes culturales, un desafío para la conservación de la cultura colombiana



Según la definición dada por la UNESCO, los bienes culturales son ”bienes, muebles o inmuebles que presentan una gran importancia para el patrimonio cultural de los pueblos; tales como, los monumentos arquitectónicos, monumentos de arte, historia, religiosos o laicos, los sitios arqueológicos, los grupos de construcciones que representan un interés histórico o artístico, las obras de arte, los manuscritos, libros y otros objetos de interés artístico, histórico o arqueológico, así como las colecciones científicas y las colecciones de libros importantes, de archivos o de reproducción de bienes mencionados anteriormente”. Son igualmente considerados como bienes culturales los edificios, en donde el objetivo principal es conservar y/o exponer los bienes culturales mobiliarios.

El tráfico de bienes culturales es el tercer tráfico ilícito más desarrollado a nivel mundial, después del tráfico de drogas y del tráfico de armas, el cual se encuentra en segunda posición. De hecho, el tráfico de bienes culturales está avaluado por 29 mil millones de pesos colombianos cada año, un poco más de 8.5 millones de euros en las estadísticas de septiembre del 2016; este tráfico causa verdaderos daños a los países y son los más afectados por el robo de piezas que hacen parte del patrimonio cultural.

El patrimonio cultural de un país permite construir una identidad nacional del mismo; además, robar, sacar de un país y comercializar ilegalmente bienes culturales equivale a no respetar e incluso debilitar la cultura del mismo. Por otra parte, esto reduce a nivel cultural un país por el uso de la mercancía que puede ser vendida a nivel internacional; situación que causa daños irreversibles sobre las poblaciones que han sido robadas y notablemente en la memoria colectiva y en el enriquecimiento cultural.

Colombia es un país que posee una gran riqueza de bienes culturales como las estatuas monolíticas de San Agustín, utensilios de cerámica como jarrones, orfebrería, pinturas y textiles. Esto se puede considerar como un blanco fijo para los traficantes internacionales de bienes culturales.

El ministerio colombiano de Cultura lucha continuamente contra este tipo de tráfico ilícito. De hecho, desarrollaron una campaña de prevención contra este tipo tráfico y busca sensibilizar al pueblo colombiano y a los turistas sobre este tema; además, difundieron en el sitio del SENA una formación que hoy en día no está disponible, para todas las personas interesadas en el patrimonio colombiano.

Por otra parte, el consejo internacional de museos o ICOM (International Council Of Museums) está muy comprometido con la protección de bienes culturales y en la búsqueda de traficantes internacionales, que es una de sus misiones principales. Este consejo publicó una lista roja que clasifica los bienes culturales en peligro en Colombia con el objetivo de que las autoridades competentes puedan identificar con mayor facilidad los bienes que son necesarios de verificar e identificar su procedencia, para evitar el tráfico ilícito. Encontramos por ejemplo un pectoral zoomorfo de la civilización Tayrona, una momia cubierta de textiles de origen Muisca (comunidad indígena) o la diadema de oro con figuras de pájaros de origen muisca, inmuebles, pinturas, estatuas, textiles, etc… Esta lista está disponible en la página web del ICOM.

Para más información sobre este tema, no duden en consultar la guía propuesta por el Ministerio de Cultura de Colombia sobre el tráfico ilegal de los bienes culturales.

Vínculos externos:

Fecha de publicacion: 
7 Octubre 2016

Por: Amandine Yver
Responsable RSE (práctica)
Apasionada por el senderismo y la escalada, animada por nuevos viajes.

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Cultura
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